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viernes, 4 de octubre de 2013

EDITORIAL de la revista "Ovnis, un desafío a la ciencia", N° 8

EDITORIAL de la revista "Ovnis, un desafío a la ciencia", N° 8, Ed. CADIU, Córdoba, Ar., set. 1975, escrita por el Dr. Oscar A. Galíndez.


UN AÑO DE LABOR

Cuando hace un año nos trazarnos un derrotero a seguir y nos fijamos un objetivo a lograr, no desconocíamos las dificultades que afrontaríamos en nuestra empresa periodística. Los hechos confirmaron con creces nuestras apreciaciones. Pero la renovada continuidad de nuestros lectores nos ha permitido sobrellevar -no sin esfuerzo- los avatares propios de un designio que muchas veces pareció condenado a esfumarse en el terreno de las frustraciones. Y no precisamente por falta de interés de quienes nos leen, sino por la variabilidad de los costos de impresión, hecho éste que incide en mayor medida en las publicaciones carentes de publicidad y con tirajes periódicos no muy considerables.
Si nuestra revista ha logrado capear esa difícil situación, tal logro sólo encuentra su explicación en la permanente adhesión de sus lectores. Esta circunstancia, no sólo obliga a un sincero reconocimiento de nuestra parte, sino que señala un compromiso de mejoramiento técnico y documental, a la par que el mantenimiento de un estilo periodístico que paulatinamente gana adeptos entre los analistas serios del fenómeno Ovni.
En un año de vida hemos sido receptáculo de inmerecidos elogios, pero también blanco permanente de críticas de la más variada naturaleza. A todas estas manifestaciones las hemos valorado en su justa medida. Tanto unas como otras nos han permitido ahondar en los aspectos sicosociológicos que se mueven tras el Ovni, como por ejemplo el grado de culturización, el aferramiento a los mitos o los afanes de notoriedad, fenómenos éstos que coadyuvan -entre otros- a contar con un espectro más ampliativo del problema.
Somos respetuosos de otras líneas investigativas. Pero entendemos que ha llegado la hora de desmitificar el fenómeno, despojándolo de todo elemento metacientífico. Es menester depurar la información y convertir el estudio de los datos vírgenes en una verdadera tarea científica. Los devaneos y las especulaciones gratuitas no tienen ni deben tener lugar en una ufología metodológicamente estructurada a la luz de modernas técnicas de tratamiento de la información. El optimismo que trasuntábamos en nuestra primera entrega se ha revitalizado. En un año de labor periodística hemos contabilizado legiones de mentalidades abiertas a esta tesitura. Es reconfortante. La evaluación del fenómeno Ovni cobra relevancia científica. La concientización de su importancia no ha requerido de espectacularidades. El lector latinoamericano ha aprehendido el fenómeno sin necesidad de sensacionalismos destinados a ganar su atención. Y esto es signo de madurez. La charlatanería es subestimación de la capacidad de raciocinio. El periodismo auténtico -en cambio- es valoración de las aptitudes Intelectuales.


El Director

Fuente: http://mitosdelmilenio.com.ar

EDITORIAL de la revista "Ovnis, un desafío a la ciencia", N° 9

EDITORIAL de la revista "Ovnis, un desafío a la ciencia", N° 9, Ed. CADIU, Córdoba, Ar., oct.-nov. 1975, escrita por el Dr. Oscar A. Galíndez.


¿HACIA UNA METODOLOGIA INTERNACIONAL?

En varias ocasiones hemos subrayado la necesidad de abordar la problemática Ovni con un criterio científico. Y ello importa afirmar la utilización de una metodología ad hoc que permita encarar sistemáticamente el fenómeno, a fin de alcanzar resultados de relevancia.
Es verdad que quizá esta fase investigativa no acapare en gran medida la atención del hombre medio, permanentemente acuciado por otros problemas y sólo interesado en la casuística del fenómeno. Pero no es menos cierto que este último aspecto carece por completo de significación científica si no está respaldado por un método de estudio que garantice la seriedad del episodio y paralelamente respalde las especulaciones del encuestador. Dejemos de lado el subjetivismo de algunos -como personal receta de selectividad- y adoptemos, en cambio, pautas objetivas de tratamiento de la información. En aras de una alegada "intuición" (indudablemente válida en otras instancias del saber), hay quienes persisten en el negocio de hablar -sin la menor fundamentación científica- de "seres extraterrestres que descienden" en un determinado lugar del planeta o de "masas amorfas y gelatinosas de origen ultraterrestre" que aparecen en algún otro punto del globo, cuando un estudio metodológicamente estructurado habría echado por tierra tales elucubraciones. La investigación es ante todo, un asunto de discernimiento.
De nada vale la presencia in situ de cualquier investigador (a veces rodeada de un inusitado despliegue publicitario), si no tiene un plan serio y crítico de encuesta y sólo se limita a recoger la versión fonomagnética del supuesto testigo, documentar fotográficamente los alrededores del sitio, para luego afirmar "intuitivamente" que "la concienzuda Investigación sobrellevada en el mismo lugar de los hechos" le permite afirmar que allí estuvo "una nave extraterrestre". La ufología no se beneficia en nada con estas divagaciones sensacionalistas que no se avienen con la prudencia del método científico.
Es saludable que las nuevas generaciones de analistas del fenómeno estén comprendiendo la necesidad de la imposición del método al tratamiento de la información ufológica.
Tras el hito fundamental que marcara en 1961 el Dr. Jacques Vallée (1), al estructurar un método sui generis basado en técnicas de tratamiento de la información, codificación y procesamiento de datos, otros analistas de probidad han enriquecido el acervo metodológico, introduciendo importantes variantes técnicas, como en el caso de la llamada "Escuela Valenciana de Ufología", cuyos máximos exponentes son Vicente-Juan Ballester Olmos y Miguel Guasp. Las aportaciones materializadas por el primero de ellos en el campo de la metodología ufológica son ricas y altamente significativas, al punto que puede considerárselo -junto a Vallée- como un verdadero propulsor e innovador de las técnicas de estudio científico del fenómeno Ovni. Miguel Guasp, por su parte, ha señalado en 1973 nuevos derroteros metodológicos con su excepcional "Teoría de Procesos de los Ovni" (2), contribución que abre insospechadas perspectivas para el estudio del problema a la luz del denominado "Campo Procesal de la Ufología". Lo propio puede decirse del Dr. J. Allen Hynek (3), con su novedoso sistema de clasificación del fenómeno Ovni y la elaboración de un criterio de valoración matemático basado en los índices de extrañeza y de probabilidad de cada episodio.
En lo que concierne a nuestro país, concretamos en 1972 con el profesor Oscar A. Uriondo el primer estudio nacional de los fenómenos del Tipo 1, utilizando para ello las mismas técnicas de procesamiento enunciadas por Vallée y Ballester Oimos (4), y obteniendo importantes resultados que hemos venido publicando en ediciones anteriores.
Ya contemporáneamente, el infatigable analista argentino Roberto E. Banchs ha elaborado un meduloso sistema de tratamiento de la información ufológica (5), cuya difusión contribuirá -sin duda- a arrojar nuevas e importantes luces sobre la materia. Por su parte, un grupo de estudiosos argentinos -liderados por el investigador Guillermo Carlos Roncoroni- se encuentra actualmente abocado a la tarea de organizar, para marzo de 1976, un Congreso Nacional que abordará exclusivamente el problema metodológico, inquietud que merece ab initio el apoyo de la corriente científica de la ufología nacional. Es saludable que en tiempos de oscuros congresos de brujería y de simposios de Ovnis con participación de charlatanes y mitómanos que relatan fabulosas experiencias engendradas por sus alocadas mentalidades, haya gente lo suficientemente seria como para superar la alienación de la sociedad de consumo y organizar un evento que -económicamente- no redituará ningún beneficio a sus programadores, pero que científicamente contribuirá a uniformar criterios metodológicos que posibilitarán un estudio más riguroso del fenómeno.
Es tan importante el aspecto del método, que un organismo belga está receptando -por conducto de un extenso cuestionario- los distintos criterios metodológicos que utilizan o sugieren los más relevantes nucleamientos investigativos del mundo. El CADIU ha sido honrado en tal selección. El proyecto evaluará esas pautas y rendirá un Informe final en el que se propondrá un método uniforme de investigación ufológica a nivel internacional (6).
Todo induce a pensar que las perspectivas de abordar científicamente el fenómeno Ovni se acrecientan considerablemente. Las ideas amasadas por muchos analistas podrían por fin conjugarse en un sistema de estudio uniforme que permitiría obtener resultados positivos que nos acercarían paulatinamente a la verdad. Porque hay en la ciencia un proceso fundamental: el empleo de aproximaciones sucesivas. "La ciencia -decía Pasteur- vive de sucesivas soluciones dadas a porqués cada vez más sutiles, cada vez más próximos a la esencia de los fenómenos" (7).


El Director

(1) Vallée, J. "Phénomenes Insolites de I'Espace", La Table Ronde, París, 1969.
(2) Guasp, M., "Teoría de Procesos de los Ovni", Edic. del autor, Valencia, 1973.
(3) Hynek, J.A., "The Ufo Experience: A Scientific lnquiry", H. Regnery Co., USA, 1972.
(4) Uriondo, O.A. y Galíndez, O.A., "Catálogo Preliminar de Manifestaciones Argentinas del Tipo I y "Algunas Constantes en las Manifestaciones Argentinas del Tipo I. Rev. "Ovnis - Un Desafío a la Ciencia", N° 1 y ss.
(5) Banchs, R.E., "El Tratamiento de la Información sobre Ovnis", op. inédito, 1975.
(6) Ludwig Trossaert, Bergbosstraat 183, 8-9220 Merelbeke, Seiglum.
(7) Kourganoff, V. "La Investigación Científica", Eudeba, 1959, p. 26.


Fuente: http://mitosdelmilenio.com.ar

EDITORIAL de la revista "Ovnis, un desafío a la ciencia", N° 10

EDITORIAL de la revista "Ovnis, un desafío a la ciencia", N° 10, Ed. CADIU, Córdoba, Ar., feb. 1976, escrita por el Dr. Oscar A. Galíndez.




OBJETIVOS PARA 1976

Desde la perspectiva de 1976 advertimos que los frutos recogidos en más de un año de labor periodística son altamente positivos. Hemos ensayado pautas de organización científica de los grupos ufológicos, que han sido acogidas sin mayores variantes por los nuevos nucleamientos investigativos. Hemos censado numerosos grupos de encuesta nacionales; hemos uniformado para esos centros los cuestionarios técnicos que están permitiendo la recolección de cuantiosos datos de base, y -por fin- estamos difundiendo novedosas técnicas de tratamiento científico de la información Ovni, que habrán de posibilitar estudios más rigurosos sobre el tema, abriendo paralelamente importantes derroteros hacia la evaluación de aspectos fonoménicos hasta el presente vírgenes de análisis.
Las bases están sentadas para que en 1976 la tarea oportunamente señalada se consolide convenientemente. A los logros precedentemente indicados deben sumarse otros objetivos a cumplir, y que resultan de no menor importancia que los anteriores: constitución y funcionamiento de una red nacional de distribución de datos (ya esbozada por algunos analistas argentinos) que introduzca una división del trabajo entre los grupos argentinos, a la par que concrete una recepción expeditiva y sin "ruido" de la información Ovni. El censo de agrupaciones ufológicas efectuado lo ha sido con miras a conocer la cantidad, calidad y ubicación de las mismas. Pero también nos ha servido para tomar conciencia de la necesidad de constitución de varios nucleamientos en otras regiones del país en donde aún no los hay. Una vez superado este problema, y sentada la estructura de la ansiada red nacional, se le asignará a cada organismo un rol investigativo zonal, lográndose de este modo una cobertura total del país.
Al margen de este último propósito, alimentamos la idea de divulgar las actuales técnicas europeas de archivo de la información Ovni, lo que permitirá una pronta localización de los datos requeridos en cada emergencia.
Nuestra publicación nació en 1974 respondiendo a la necesidad de metodizar científicamente la investigación Ovni. Hoy, en 1976, renovamos ese compromiso. No somos ni seremos receptáculo de barbaridades que no comulguen con aquel postulado. Si algún día nos vemos precisados a interrumpir nuestras ediciones, debe quedar en claro que tal imponderable no significará el abandono de nuestra lucha. La investigación habrá de proseguir con el concurso de la red nacional de informaciones. Con el rigor y entusiasmo de siempre.
Quienes tendenciosamente critican nuestros estudios, negando de plano la posibilidad do una investigación científica del problema, no son sino los embaucadores de siempre, que ven peligrar sus concepciones y/o pingües beneficios ante la paulatina aceptación de la metodología que propiciamos. A esa actitud interesada, debe añadirse una supina ignorancia de todo cuanto signifique ciencia. Les resulta más sencillo negar ésta, que intoriorirarse de sus métodos, de sus poibilidades de adaptación al tema y de los implicaciones pragmáticas que ello acarrearía al terreno ufológico.
No creemos en estos profetas de la improvisación. No llegarán jamás a conclusiones valederas, no sólo porque nunca se las propusieron, sino porque -aún fijándose objetivos- optaron por acceder a ellos merced a la exclusión del método científico. (Léase oscurantismo, "revelaciones", intuiciones, etc., etc.). Y al no hacerlo, han convertido al fenómeno Ovni en un colosal concierto de lo absurdo, en donde han entremezclado la casuística Ovni con la brujería, la religión, la astrología, las supersticiones populares y el ocultismo en general.
Reafirmamos en 1976 los propósitos enunciados en nuestro primer número. Y no cejaremos de bregar por una concreción plena de los mismos. El adversario ha perdido bastante terreno. Y ello es promisorio.



El Director

Fuente: http://mitosdelmilenio.com.ar 

lunes, 30 de septiembre de 2013

Espejos en el cielo: sobre OVNIs, desinformación y las trampas de la fe

LA CREENCIA EN SERES EXTRATERRESTRES QUE NOS VISITAN EN NAVES ESPACIALES ES PARTE DE UN CONTINUO ENIGMA QUE SE REMONTA A LA FE RELIGIOSA Y A LA NATURALEZA DE LA MENTE HUMANA... UN ENIGMA QUE NOS DEJA CON MÁS PREGUNTAS QUE RESPUESTAS.


 El fenómeno OVNI y su vinculación en la mente popular con seres extraterrestres es sin duda una de las grandes historias de nustra época. Decenas de películas multimillonarias, programas de televisión, novelas de ciencia ficción y cultos en internet se obsesionan provechosamente con este tema –son menos los investigadores que abordan el tema sin un deseo ferviente de creer o de rechazar de antemano el fenómeno, pero existen. Evidentemente la inquietud sobre la existencia de seres en otros planetas es una genuina interrogante, filosóficamente tan natural como buscar la otredad –como en su momento buscar nuevos continentes y, por supuesto, y desde siempre, preguntarnos sobre seres superiores o seres sutiles que de alguna manera se escapan a nuestra percepción ordinaria pero no por ello refutan su existencia. Sobre este andamiaje cultural coexisten numerosos campos de percepción en torno al fenómeno –el cual según algunos investigadores puede trazarse a épocas remotas, pero que indudablemente ha crecido en las últimas décadas principalmente debido al avance tecnológico y a la hiperpermeabilidad de los medios de comunicación.

Encuestas muestran que cerca del 30% de las personas en Estados Unidos creen que extraterrestres han visitado la Tierra  (incluyendo el 4% que cree que la Tierra es dominada secretamente por una raza de reptiles del espacio). Por otro lado, el 60% de las personas creen que existe la vida extraterrestre, algo que tiene el soporte científico de la enorme cantidad de planetas en el universo con condiciones biológicamente favorables. En 1978 el 5% de los estadounidenses dijo haber observado un OVNI; la cifra subió al 12% en 1996. Un estudio de National Geographic encontró que el 37% de los estadounidenses “creen que los OVNIs existen”. A la par países como Francia, Gran Bretaña o Canadá han desclasificado algunos de sus archivos secretos de investigación del fenómeno OVNI, con conclusiones que señalan que muchos de los casos no pueden ser explicados. En este sentido, el reciente documental Sirius, de Steven Greer, muestra numerosos testimonios de ex militares de Estados Unidos que afirman que el fenómeno OVNI es real y que el gobierno lo oculta; datos sin duda interesantes que a la vez se ven trastocados por una clara agenda manipulativa para hacer creer a las personas en extraterrestres, como queda manifiesto con la presentación del “extraterrestre de Atacama“, cuyo ADN recientemente fue confirmado como humano. 

El fenómeno OVNI se asocia con visitas extraterrestres casi de manera automática, pero los datos anteriores muestran que al menos algunas personas consideran que éste no se trata solamente de una persistente alucinación o de un engaño masivo, sino que podría ser algo distinto, genuinamente misterioso, que se manifiesta a través de luces u objetos voladores no identificados.

Fundamentalmente existen cuatro explicaciones para el fenómeno de los avistamientos de OVNIs: se trata de un error perceptual, alimentado por la fantasía y el fervor cósmico-religioso; se trata de visitantes extraterrestres tecnológicamente más avanzados; se trata de una conspiración gubernamental, que se sirve de tecnología secreta o de técnicas de control mental, y que tiene la intención de ocultar tecnología más avanzada o de manipular la psique de las masas para algún beneficio político; se trata de un fenómeno paranormal real pero no extraterrestre, alguna especie de comunicación interdimensional o un fenómeno desconocido el cual nuestra capacidad científica no logra incrustar dentro de un modelo de realidad convencional. Ninguna de estas teorías puede, me parece, ser descartada del todo –incluso es posible que varias de ellas puedan existir conjuntamente.

Aunque el fenómeno de los “platillo voladores” es relativamente propio de la modernidad, el ser humano lleva milenios observando (o creyendo observar) luces y entidades en el cielo. Un ejemplo de ello son las apariciones marianas, manifestaciones celestiales de la Virgen, documentadas desde fechas tan tempranas como el año 40 A.C. Más allá de que algunas de estas apariciones puedan haber sido promovidas por la Iglesia, es posible que reflejen un patrón en la relación entre la psique (y sus creencias religiosas) y el mundo exterior (¿creer es ver?). Carl Jung  entendió el fenómeno OVNI como “cambios en la constelación de los dominios psíquicos, de los arquetipos o ‘dioses’, como se les solía llamar, que traen o acompañan una larga transformación en la psique colectiva”. La moderna narrativa de los extraterrestres tiene ciertas similitudes con la narrativa religiosa dicotómica, donde los extraterrestres benignos –de estrellas como las Pléyades– son similares a los ángeles y los extraterrestres malignos son similares a los demonios o a los vampiros –como los “reptilianos”… unos buscan ayudar a la humanidad con sus mensajes de luz y otros se alimentan de la energía de los seres humanos buscando subvertir “el plan divino”. Algunos investigadores, asimismo, han sugerido  que la famosa visión del profeta Ezequiel fue un OVNI.

Podemos pensar que los extraterrestres y los OVNIs, en el centro del new age, son parte de una nueva religiosidad, influida no sólo por la ciencia ficción, también por la ciencia –que actualmente parece hacer más factible ver naves espaciales que ángeles en el cielo. En una intersante conferencia de 1950, poco después de que el incidente de Roswell llevara el fenómeno OVNI a la opinión pública,  el erudito de lo esotérico y alto masón, Manly P. Hall dio su perspectiva sobre el fenómeno OVNI. “Estas historias no son invenciones, son el resultado de la mente humana buscando lo que espera, y llevándolo a una forma oscura e incierta y revistiéndolo en esas expectativas”. Hall, una de las máximas autoridades en lo que se refiere al estudio de “la historia secreta” del mundo, sin embargo, no desestimó los avistamientos como meras proyecciones mentales. Consideró también altamente probable que se debieran a tecnología secreta del gobierno de Estados Unidos. “El artefacto en sí mismo puede que no sea el proyecto, sino una forma de prueba para algo más, pero, ya sea solamente un medio o un fin en sí mismo, casi seguro está guíado y diseñado por seres humanos, y está siendo desarrollado en el desdoblamiento de una investigación necesaria sobre el enorme y poderoso potencial del planeta”. Manly P. Hall, en la misma conferencia, argumentó que pensar que un platillo volador era la única forma de comunicación interestelar era algo limitado a una cierta estructura mental.

La hipótesis de la tecnología militar –secreta o no– tiene numerosos ecos. Por ejemplo esta serie de luces tomadas como un “OVNI”  luego fueron confirmadas como una prueba de una aeronave militar. Uno de los “ufólogos” más reconocidos del mundo, el científico francés Jaques Vallee, ha postulado la hipótesis de que los famosos “crop circles” son parte de un experimento con microondas del gobierno británico. El teórico de la conspiración William Cooper, quien anticipó el ataque del 9-11 meses antes de que ocurriera, gran parte de su vida creyó que el gobierno de Estados Unidos había realizado un pacto con un civilización extraterrestre, pero al final declaró haber descubierto que en realidad se trataba de una conspiración para hacer creer a las personas, con fines de control mental, que existen seres extraterrestres entre nosotros.

Esta teoría de la desinformación con fines políticos ha sido expuesta por numerosos investigadores, uno de los más recientes Mark Pilkington en su libro The Mirage Man: A Journey in Disinformation, Paranoia and UFOs, donde señala que la CIA formuló desde los 50 el proyecto de propagar la creencia en los “OVNIs” entre la opinión pública . 


Es posible que agencias de inteligencia y una cierta élite política se beneficie de alguna psy-op basada en infuir en las creencias de las personas, pero ciertamente es difícil de determinar una intencionalidad en dado caso. Paralelamente es indudable que la creencia en seres extraterrestres, como la religión, puede ser un gran negocio. Un caso muy significativo es el de L. Ron Hubbard, el escritor de ciencia ficción alumno de Aleister Crowley que famosamente dijo “si quieres ganar un millón de dólares funda una religión” y que así lo hizo, creando la Cienciología. Como se sabe, la parte más avanzada de las creencias de esta secta religiosa, sostiene que la entidad extraterrestre conocida como Xenu envió millones de seres desde su planeta natal a la Tierra.

Aunque la manipulación parece permear la creencia en seres extraterrestres que nos visitan, de igual manera que la manipulación parece regir las religiones, mezclando aquello propio del Cesar con aquello propio de Dios, también es posible que el fenómeno OVNI vaya más allá de una gigantesca farsa con agenda oculta. Una de las hipótesis más interesantes, me parece, tiene que ver con la posibilidad de que los OVNIs (al igual que los dioses) sean estados mentales. Según Terence Mckenna estas supuestas naves espaciales o luces inteligentes eran en realidad una proyección de nuestra alma en el cielo. Y es que quizás nuestras psiques no estén limitadas al vehículo del cuerpo –aunque si fragmentadas de una individualidad consciente. Aquello que aparentemente yace adentro podría también estar afuera, tu propia voz, tu propia conciencia podría estar llamándote desde fuera, en una de las infinitas manifestaciones de una conciencia única que se multiplica. Más que una alucinación, un símbolo. Un mensaje que podría ser un engaño, una trampa o un mapa del espíritu.

jueves, 12 de septiembre de 2013

I Audiencia Ciudadana por la Desclasificación de Archivos de Fenómenos Aeroespaciales

El día Viernes 20 de Septiembre de 2013 tendrá lugar en la ciudad de Rosario (Santa Fé) la I Audiencia Ciudadana por la Desclasificación de Fenómenos Aeroespaciales. El evento impulsado por CEFORA ( Comisión de Estudios del Fenómeno Ovni de la República Argentina) contará con la presencia de especialistas de Derecho espacial, científico y militar, junto a investigadores del fenómeno ovni.
La cita será en el Concejo Municipal Rosario, a partir de las 15 horas. 


Desde Alternativa Ovni deseamos todo lo mejor en éste evento, como así también a la incansable labor de sus organizadores e impulsores; labor  que poco a poco está dando sus frutos.


                                                                              Carlos Sainz


martes, 20 de agosto de 2013

'En vez de ovnis, la mítica Área 51 escondía a los aviones espía': CIA

El Área 51 había sido seleccionada en 1955 para servir de terreno de pruebas de aviones espía U-2.

El Área 51, en el desierto de Nevada, donde los adeptos a las teorías conspirativas sospechaban que el ejército estadounidense ocultaba la prueba de la existencia de los ovnis, era en realidad la base de pruebas de los aviones espía U-2, según la CIA.
En una nota desclasificada del programa del famoso avión espía consultada este viernes por la AFP, la CIA afirma que la Zona 51, de unos 51 km de largo, había sido seleccionada para servir de terreno de pruebas de este aparato.
Fue al sobrevolar esta área a bordo de un U-2 que un alto funcionario de la CIA, Richard Bissell, identificó un terreno que le hizo pensar en una pista de aterrizaje, ubicado en las cercanías de un lago salado llamado Groom Lake, al noreste de una zona de experimentación de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos, en el desierto de Mojave, tal como lo indica un mapa de la región revelado por la agencia de inteligencia.
Desde el inicio de los vuelos de práctica y de entrenamiento, en julio de 1955, "la elevada altura alcanzada por los U-2 produjo rápidamente un efecto secundario inesperado: el fenomenal aumento de los avistamientos de objetos voladores no identificados (OVNI)", relatan los autores de la nota de la CIA. En aquella época, los aviones comerciales volaban a una altura de entre 3.000 y 6.000 metros, mientras los U-2 alcanzaban 20.000 metros, explican. "Avistamientos como esos eran muy frecuentes de parte de pilotos comerciales que volaban de este a oeste", cuando el sol estaba casi a nivel del horizonte y el avión permanecía "en la sombra".
Si un U-2 volaba en las cercanías a elevada altura, el sol se reflejaba en sus alas plateadas, haciendo que desde un avión comercial, situado 12.000 metros más abajo, se tuviera la impresión de estar ante un objeto en llamas, señalan. El fenómeno podía también ser apreciado de manera similar desde tierra. "Nadie sospechaba entonces que fuera posible que alguien pudiera tripular un avión a 20.0000 metros sobre el nivel del mar y por consiguiente ver a un objeto en el cielo a tanta altura", apuntan los redactores de la nota.
El carácter ultrasecreto del programa U-2 impedía a los funcionarios de la Fuerza Aérea encargados de investigar los avistamientos de ovnis "responder a quienes les escribían la verdadera razón" de estos fenómenos. El informe, de unas 400 páginas, no hace sin embargo mención alguna al extraterrestre de Roswell, cuyo ovni se habría estrellado en Nuevo México en 1947 y que, según la leyenda, habría sido de inmediato ocultado en el Área 51.

martes, 6 de agosto de 2013

Revista Alternativa Ovni Nº 2 Online!!

Ya está disponible para leer online el número 2 de la revista! Simplemente hacé "click" en la imagen. 


C.S