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viernes, 11 de enero de 2013

La piedra de Sanmartín ¿Un mensaje extraterrestre?

Alberto Sanmartín pasó a la historia de la ufología como el hombre que recibió la "piedra del espacio", uno de los casos más extraños de la historia del contactismo.  Por Pablo Villarrubia

Alberto Sanmartín
Sanmartín falleció en 1982 lejos de España, en Sao Paulo (Brasil) donde vivía desde 1956. Con él también desaparecía una historia llena de dudas e incógnitas. Localicé a su viuda, Pacita -una simpática burgalesa de 74 años-, por medio de Encarnación Zapata, investigadora española establecida en Brasil, y me dirigí a su residencia en Sao Paulo, una vivienda sencilla, sin ningún lujo, en el barrio de Santo Amaro, conocido por sus altos índices de criminalidad, donde Pacita vive con su única hija adolescente.


Allí, junto al investigador brasileño de ascendencia japonesa, Claudio Tsuyoshi Suenaga, entrevistamos a la viuda, que nos reveló detalles insospechados de la vida del famoso contactado. Durante la conversación, Pacita puso de manifiesto la admiración que sentía por su marido y su inconformismo por su repentino fallecimiento.

"En aquella noche de 1954 Alberto vio, mentalmente, imágenes de otro mundo, hecho que ya se había repetido en días anteriores. Un extraño impulso le llevó a salir de casa y a caminar de Cuatro Caminos hasta el Puente de los Franceses", dijo Pacita a ENIGMAS, rompiendo el silencio en el que ha estado sumida desde que enviudó.


"Alberto no se cansaba de contarme innumerables veces lo sucedido, siempre con igual entusiasmo. Allí, en el puente, se encontró a una persona que no supo definir si era hombre o mujer. Era joven, estaba enfundada en un mono gris, con abundante cabellera, larga y rubia. Esta persona en ningún momento le habló, pero levantó la palma de la mano en señal de paz y la puso sobre el hombro de Alberto. Luego le dio la espalda y bajó por una cuesta al lado del puente. Volvió al cabo de algunos minutos y entregó a mi marido una extraña piedra con algunas inscripciones. Se despidió sonriendo y bajó nuevamente por dicha cuesta. Alberto todavía alcanzó a ver un objeto circular no muy grande, de superficie oscura, que ascendió y se perdió entre las nubes". 


1 comentario:

  1. eu era vizinha de seu Alberto e de dona Pacita, inúmeras vezes vimos seu Alberto se concentrando e logo em seguida aparecia luzes no céu piscando. Era uma delicia escutar suas historias. Andréa Morais

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